
Las oficinas de Dior
Tel Aviv
Las oficinas de Dior en Tel Aviv son un espacio único que interpreta de forma tangible el legado de esta distinguida casa, sus valores y la esencia de la marca. Esa esencia de estética, excelencia, lujo, placer y energía creativa se expresó en el diseño final: cualquiera que entra siente con todos los sentidos de qué trata el espacio. El gran reto fue unir el carácter europeo de la marca con el entorno local en el que se encuentra.
El espacio se replanteó por completo para responder a tres necesidades: un recibidor impactante, los despachos de dirección y una gran sala de formación modular. El punto de partida era una oficina de unos 100 metros cuadrados, con un aire totalmente burocrático y sin nada especial. Al derribar los tabiques que dividían el espacio en pequeñas celdas idénticas, quitar las persianas venecianas y retirar las láminas oscuras de los cristales, se creó un gran espacio abierto, y el mar y los tejados de Tel Aviv a lo lejos pasaron a formar parte del diseño.
El corazón del proyecto es una gran sala de formación que también puede convertirse en un amplio espacio para eventos. Si hace falta, puede dividirse en dos salas mediante la pantalla central. Esta es una de las tres pantallas textiles del espacio, de control electrónico, que sirven para proyectar presentaciones en las formaciones y vídeos de desfiles que crean ambiente en los eventos. La sala tiene mesas de 60×60 que permiten aprovechar al máximo el espacio: pueden unirse en el centro como una gran mesa o repartirse como puestos individuales.
El blanco y el gris, colores tradicionales de la marca, se repiten en el diseño y refuerzan la elegancia y la sensación de pureza. Su función principal es servir de fondo neutro para los colores de las colecciones que se exponen en el espacio. El diseño incluye rincones íntimos para sentarse, con la famosa silla Luis XIV hecha a medida como pieza principal, y las paredes del recibidor y del lounge están decoradas con molduras. El conjunto da al espacio un aire elegante y europeo, fiel a la visión del diseño.
La pared principal está revestida con el icónico motivo Cannage, un dibujo presente en muchos productos de la marca. Se realizó con materiales locales, con una técnica de estuco decorativo y ranuras hechas con reglas especiales, por artesanos locales especializados en este método. El resultado es una expresión inconfundible de Dior que se funde con los materiales locales y une el refinado espacio de diseño con el paisaje urbano de Tel Aviv que se ve desde las ventanas.













